Testimonios

Silvia Bertellotti
Alejandro
Alberto Caraoghlanian
Silvia S. Gutiérrez de Prado
María Inés Gutiérrez de Flass


Silvia Bertellotti. Trasplante de riñón en 2011

Hola:
Soy Silvia Bertellotti, tengo 51 años y fui trasplantada renal el 8 de marzo de 2011, después de 35 largos años de diálisis.
La enfermedad me sorprendió cuando solo tenía 12 años. A fuerza de medicación, biopsias renales y una dieta estricta pude finalizar la escuela secundaria en 1976. El 12 de enero del 1977 empecé a dializarme.
No entendía bien de que se trataba. Para mi era algo muy nuevo que no tenia mayor difusión aún. Me decían que era una depuración de la sangre y que la maquina realizaría lo que mis riñones no podían.
Con el tiempo fui entendiendo.
Y también con el tiempo fui padeciendo.
Fueron años muy muy duros porque, entre otros avances, no existía la tecnología de hoy. Por aquella época, ya algo me habían anticipado del trasplante como otra posibilidad del tratamiento, pero la sola complejidad con la que se lo asociaba, me paralizaba.
Con el tiempo y de la mano de la nueva tecnología arribó la computadora a la hemodiálisis; cuestión que no solo me ayudo a sentirme mejor, sino que me animó a retomar una vida un poco más “normal”.
Adrede encomillo “normal” a riesgo de ser considerado un eufemismo.
Para mi pasó a ser “normal” ir tres veces por semana a la clínica y pasar cuatro horas cada día aferrada a la máquina; a ese tiempo había que anexarle aún dos horas más de viaje por cada jornada.
Confieso que siempre fui minuciosa a la hora de controlar la dieta y los líquidos.
Por otra parte, el ejercicio físico fue importantísimo para mi cuerpo y fundamentalmente para mi espíritu y para mi mente.
Así las cosas, los años fueron pasando y la posibilidad de un eventual trasplante seguía postergándose, en parte por miedo, por información errónea o mendaz, y también –por que no decirlo- por los muchos “fantasmas” que se habían alojado en mi cabeza; cuestiones todas que no me permitieron resolver lo que debía hacer en aquel momento.
En el año 2005, debido a un cese de pagos de la obra social, tuve abruptamente que cambiar de centro de diálisis. Comencé el tratamiento a 10 cuadras de mi casa, donde encontré a un equipo de médicos y técnicos que me motivaron para empezar los estudios para el trasplante. Vaya desde estas líneas mi reconocimiento a todos ellos. Quiero que sepan que les estaré eternamente agradecida.
Pronto me realizaría todos los estudios en el centro Nephrology s.a. del Dr. Casadei, aunque todavía no muy convencida del trasplante.
Así las cosas, tuve que hacer un tratamiento durante un año para la hepatitis “c” con interferon, medicación que deterioro mucho mi cuerpo.
al unísono, empecé un tratamiento psicológico y con la ayuda de la médica de pre-trasplante, tome la decisión de hacerlo.
Final y felizmente el día de la mujer de 2011 llego el órgano que me devolvió la vida !!!!!!!
Y todo salió tan bien que aún me parece un sueño.
Gracias a dios y a la sabiduría y experiencia de los médicos tratantes todo está funcionando perfecto.
Estoy recomenzando esta nueva “oportunidad” con los cuidados de los primeros meses.
Programando y disfrutando de una mejor calidad de vida, sin las restricciones de tiempo que, entre otros grandes desgastes, me imponía la diálisis.
Agradezco todos los días a la familia del donante por el acto de amor que tuvieron para conmigo, a los médicos que me trataron durante toda mi vida, y fundamentalmente a dios por esta otra chance que me regala.
Anhelo que mi testimonio sirva para animar a todos los pacientes que comienzan diálisis; para que los que se dializan hace años puedan redoblar sus apuestas a la vida.
Y para que muchas personas más donen sus órganos.
No nos olvidemos de la extensa lista de pacientes en espera que, como yo hasta hace poco tiempo, siguen aguardando en el INCUCAI con una bendita sobredosis de esperanzada ansiedad.

Silvia Bertellotti
Junio de 2011
Publicado con permiso


Alejandro . Trasplante de riñón en 1997.

Ante todo quiero contarles que mi nombre es Alejandro, tengo 46 años, casado hace 14 años con Karina y tengo 3 hijos, Valentina de 11 años, Tomas de 9 y Victorio de 5.
Tuve dos transplantes renales. El primero, cuando yo tenia 26 años, y fue donado por mi madre. Lamentablemente 5 años después, luego de tener rechazos crónicos dejo de funcionar por lo que retorne a diálisis.
Para esa época ya estaba de novio con Karina y con proyectos de formar una familia, por lo que era muy importante poder volverme a transplantar, pero esta ves tenia que esperar a un donante cadavérico. Me hice nuevamente todos los estudios para poder estar en la lista del INCUCAI y al mismo tiempo pusimos fecha de casamiento para febrero de 1996.durante el año 1995 tuve varios llamados del INCUCAI pero los donantes no eran lo suficientemente compatibles conmigo para que la operación fuera con éxito. Yo no perdía la esperanza y sabia que algún día tendría la posibilidad de volver a tener una buena calidad de vida.
El 24 de Febrero del ‘96 era la fecha de casamiento. Ese sábado, como todos los sábados durante la mañana concurrí a dializarme. Ya desde hacia tiempo, tanto los técnicos del centro, como mis compañeros de tratamiento, me hacían chanzas en cuanto a que previo a la ceremonia  pasarían con una ambulancia por la puerta de la iglesia y asegurando que estaba en operativo para el INCUCAI me rescatarían del error que iba a cometer............. Una vez terminada las  cuatro horas que dura la sesión de diálisis, volví para mi casa para prepararme para la noche.
Alrededor de las tres de la tarde sonó el teléfono en mi departamento. Era de la clínica y me decían que estaba en operativo y que esta vez el riñón donado era "full house " , en términos médicos era un órgano gemelo a los míos. Mejor imposible. Yo pensé que era otra broma de los muchachos del centro de diálisis, pero no, era verdad. Aunque parezca mentira lo pensé algunos minutos y decidí rechazar la posibilidad de operarme, tenia la cabeza en otra cosa y me casé esa noche.
Cuando volví de la luna de miel, a la diálisis y a la Fundación Favaloro, lugar elegido para este segundo transplante, me agarro uno de los médicos y me dijo " ¡¡Sos doblemente pelotudo... primero por casarte... y segundo  rechazar el riñón que era gemelo a vos!!.
Por suerte en abril del 97, nuevamente me llamaron del INCUCAI, y esta vez si pude transplantarme por lo que ya llevo mas de 13 años con una buena calidad de vida y también durante esto años nacieron los chicos.
El riñón que tengo es de un donante cadavérico, que por norma medica,  no se informa  a quien pertenece por lo tampoco conozco a la familia del donante, pero no ahí día que no agradezca y piense en ellos, por el enorme acto de amor que tuvieron . Ojala que esto que estoy contando sirva para que se entienda lo importante que es la donación de órganos, para que muchos otros que hoy están esperando puedan disfrutar de la vida a pleno.


Cumpleaños de Alejandro junto a su familia, tomada el día del llamado para transplante.

Publicado con permiso


Alberto Caraoghlanian . Trasplante de hígado.

Hola, me presento a Uds. para contarles un poco mi experiencia de vida. Mi nombre es Alberto, tengo cincuenta y cinco años estoy casado  hace más de treinta, tenemos dos hijos y muy pronto vamos a ser abuelos. Soy productor de seguros, he tenido, en líneas generales una vida normal, de trabajo, de familia y amigos. En el verano del 2001 estando de vacaciones con mi familia noté que algo no estaba bien con mi salud. Les cuento que soy deportista de toda la vida., si bien en forma amateur, todas las disciplinas  por las que transité las he asumido en forma competitiva y con gran entusiasmo. Creía haber contraído una hepatitis, y al llegar a Buenos Aires [y no los voy a cansar con detalles] me sometí a numerosos estudios hasta que determinaron que se trataba de una enfermedad autoinmune llamada colangitis esclerosante  primaria con estenosis; me dijeron que la única solución para seguir viviendo era un trasplante de hígado. ¿Qué les puedo contar?..... eso era algo que uno veía por televisión, uno jamás piensa que en algún momento va a depender de la llegada de la heladerita, con ese tan preciado tesoro  que es el órgano que nos va a permitir seguir disfrutando de la vida.  UNO es  el actor principal . Les puedo asegurar que es muy difícil entender todo esto,......no se entiende........duele.... y mucho, he sido una persona que siempre he cuidado de su salud, con una alimentación balanceada, dieta, entrenamientos, y por ello es que surge la GRAN PREGUNTA....¿POR QUE A MI?.

Es en ese momento donde muchísimos factores se suman para que este camino se transite de la mejor manera; es ahí , en ese preciso momento , donde uno comienza a darse cuenta de cuántas cosas tenemos, que lo cotidiano ,el apuro, el stress, el entregar ayer un trabajo que nos llegó hace cinco minutos, no nos permite darnos cuenta lo que significan ....LA SALUD, LA FAMILIA, LOS AFECTOS, LA FE, todo este universo que nos rodea , y que, por incondicionales, permanentes y silenciosos no los tenemos en cuenta, pero están… Y cual mago, como nuestro Ángel de la Guarda, Dios saca de la galera UNA FAMILIA que aún en un momento de intenso dolor, recuerda que alguien espera y necesita, UN EQUIPO MEDICO que lo da todo, años de investigación y estudio, todo el tiempo, para  contener afectivamente a sus pacientes, una OBRA SOCIAL, que pone a disposición del paciente y de su equipo médico, todos los recursos que se requieren para optimizar  la calidad de vida.

Me parece increíble, ya se cumplieron diez años, y si Dios quiere, iré por muchos más.  Saben por qué?...Muy sencillo, porque revertí la pregunta y dejó de ser, ¿por qué a mi?, y que pasó a ser, ¿PARA QUE A MI?. Es así que me plantee qué hacer con todo lo que me había sucedido, cómo devolver a la sociedad todo lo que ella me había regalado, increíble pero estoy esperando mi primer nieto. Surgió entonces en mi mente la idea de ayudar a quienes están atravesando una situación parecida a la mía, y es entonces que conformé una ONG llamada Argentina Trasplante y Deporte, con el objetivo de llegar a todos los rincones del país, contactarme y ayudar en la forma posible a todos, aunque más no sea a la distancia, con unas palabras de aliento, realizando campañas de concientización de donación de órganos, cómo cuidar este regalo tan valioso,  y muchas otras situaciones relacionadas con el trasplante.

Deseo contarles que a partir del año 2005, he representado a la Argentina, en los Juegos Mundiales para personas Trasplantadas, obteniendo medallas de oro, en Canadá (2005), España (2006), Tailandia (2007), Australia (2009) y este año en Suecia, en la disciplina de tenis.

Espero que esta breve reseña les haya sido útil y amena. Quedo a disposición de todos Uds.


Alberto con algunos de sus trofeos.

Publicado con permiso


Silvia S. Gutiérrez de Prado
Testimonio como paciente receptora de trasplante renal.

Recibí en dos ocasiones un riñón de donante vivo. Por ello  puedo afirmar que, en realidad, fui bendecida  dos veces. 

La primera, sucedió en 1981, mientras vivía en Buenos Aires con mi esposo quien realizaba  en ese entonces, su Especialidad en Traumatología. A un año y medio de casada, cuando iba a dar a luz a mi hija  Mariana (agosto de 1980), mi organismo “se volvió   loco” y una eclampsia destruyó mis dos riñones en ocho horas. Los médicos lograron salvar a mi hijita pero el daño renal era irreversible.

Soy la menor de seis hermanas y  mi familia, como un torbellino, se lanzó con todo su amor, entrega y generosidad a ofrecer un órgano para salvar mi vida.

Mientras tanto, fue una tarea dura y muy difícil  sobrevivir a los trastornos físicos y psicológicos   que se presentaron y, sobre todo, a la diálisis de aquellos años. Se sumaban  fístulas que no funcionaban, taponamientos cardíacos, vómitos constantes, picos altísimos de presión arterial, embolia de pulmón y  una anemia que sólo me permitía dar dos o tres pasos.  Pero  todos tenían  fe y  me  rodeaban de amor y esperanza.

Dos de mis hermanas resultaron posibles  donantes. Pero eligieron a la mayor, Carmen Lelia  quien siempre se había sentido  como mi madre, y  verdaderamente, en esta ocasión,  le tocó “darme a luz”. El trasplante se realizó en el mismo Hospital Italiano de Buenos Aires donde había nacido mi hija. Aprovecho para agradecer la generosidad de mi hermana, la dedicación y entrega incondicional de todo el Equipo Médico involucrado; de la compañía de mi esposo, de mis suegros, de mi madre (cuya presencia permanente fue un consuelo para nosotros), de toda mi familia y amigos. 

La magnífica entrega de Carmen Lelia duró 27 años hasta que el  médico tratante en Tucumán (adonde regresamos en el año 1982)  me anunció que ya era imposible salvar lo insalvable y volví a diálisis.

Pero ahí estaba mi otra hermana, María Inés,  quien me dijo: -Silvita, sabes que uno de mis riñones es tuyo. Acepté su ofrecimiento, porque lo necesitaba y sobre todo, porque sé de su profunda generosidad que nace de un espíritu precioso, que es capaz de seguir entregando y entregando como lo hizo siempre con todos.

Dios abrió caminos impensados, algo tortuosos (como la vida misma) que exigieron constancia y fe, a veces claudicaciones  (razonables quizás, porque  nos cuesta  entregarnos totalmente a la Providencia). La ruta me llevó a contactarme con la Dra. Olga Guardia, médica de Nephrology. Da qué pensar eso de “los caminos de Dios” porque enseguida me reconoció como su ex profesora de secundaria  en Tafí Viejo, Tucumán, y porque  con ella, se abría la entrada  a un Centro de alta Capacitación  en la materia como  lo es Nephrology.

Ya todo arreglado, nos instalamos con María Inés en Buenos Aires para hacernos los Estudios de  Pretrasplante y, entre diálisis y diálisis, nos divertimos muchísimo paseando, haciendo compras, riéndonos por todo, lo que nos unió aún más. Gracias a Dios, recibimos el sí para la Cirugía.

Cuando  nos encontrábamos frente al  Cirujano que debía hacer la ablación, María Inés le pidió  que, de ser posible, me entregara el riñón izquierdo porque era el del lado del corazón. El Cirujano, la miró y contestó:- Bueno, es un hermoso riñón.

Hoy estamos en Tucumán muy bien.  Han  pasado  más de dos años desde el trasplante y las palabras de agradecimiento sobran. Porque después de un acto de este tipo, entre el donante, el receptor y la familia toda, se produce una suerte de unión especial, un lazo inquebrantable porque se sabe que una mano  necesitada que se alargue,  encontrará siempre otra que la aferre con fuerzas.

No quiero olvidar contarles  que Carmen Lelia, en todo este tiempo, no sufrió de ningún problema renal (30 años desde su donación) Del mismo modo,  María Inés, quien sigue hermosa, lozana, ocurrente y cuidando de todos.

Donar  órganos propios o tomar la resolución de hacerlo cuando sufrimos la enorme pérdida de un ser querido, no es sólo una determinación y un acto de valentía y generosidad. Los donantes de órganos, responden más que a un pedido  y a  un dictado del corazón. Responden a una Luz divina que los inunda y les regala la oportunidad de participar un poquito de la Obra Creadora. Los que donan sus propios órganos y los de sus seres queridos, son artífices de un milagro, del que  participamos también los receptores.

Para terminar, voy a  atreverme a pedirles a aquéllos a quienes la vida los enfrente al dolor de una Pérdida, que  donen los órganos, pensando que su ser querido se vuelve radiante, envuelto en esa Luz que le depara un destino final de Felicidad Eterna.

Le doy gracias a Dios, a mis hermanas donantes, a las que no pudieron hacerlo, a mi hija Marianita que  quiso tenazmente ser donante, a todos los médicos y personal de Nephrology (especialmente a la Dra. Olga Guardia), a mi Obra Social (ASUNT) que no puso ningún reparo en cubrir lo que fuera necesario, a mis amigos  y, por supuesto, a mi marido Teófilo,  a mi hijo Dieguito, a mi familia toda,  quienes me acompañaron, sufrieron junto a mí y nunca dejaron de orar.

Donen Órganos. Piensen que hacerlo es, en lo más profundo, una Gracia y una Bendición Divinas.


Testimonio de María Inés Gutiérrez de Flass
Testimonio de un Donante Vivo

Este es un testimonio muy importante para mí; es real y lleno de amor.

La primera vez que Silvita ( una de mis cinco hermanas)  enfermó y necesitó con urgencia un trasplante de riñón, viajamos de inmediato a Buenos Aires con la esperanza  de que los Estudios de Compatibilidad  nos permitiera a   alguna de nosotras poder ayudarla.

Gracias a Dios, Carmen Lelia y yo resultamos histoidénticas pero los médicos la seleccionaron a ella como donante.

Silvita pudo disfrutarlo nada menos que ¡veintisiete años! Ambas gozaron de buena salud.

Pero a partir de entonces, su riñón claudicó y  tuvo que volver a diálisis.  Ella sabía que podía contar conmigo, que  mis riñones servían para realizar un nuevo trasplante.  Fuimos a consultar al profesional que  la atendía y allí sufrí una desilusión  ya que me rechazó porque consideró que mi edad era avanzada (65 años) Una profunda tristeza me invadió.

Pasaron muchos meses. Un día mi hermana me comentó que Dios la había acercado a la Dra. Olga Guardia y se abría una esperanza porque la edad no era impedimento. Un ¡Gracias, Señor mío! Salió de mi corazón.

Conversé con mi esposo y mis hijos porque,  aunque mi decisión estaba tomada, necesitaba sentir el apoyo de todos ellos; y así fue, ¡Estaba feliz!   Me sentí muy agradecida a Jesús y a la Virgen.

Los Estudios resultaron favorables y recuerdo que la charla con el Cirujano fue muy amena. Me sacarían el riñón izquierdo como yo lo deseaba, el del lado del corazón.

Me  siento una persona elegida por Dios, estoy orgullosa porque pude dar otra calidad de vida a Silvita y su familia. En ningún momento sentí miedo: mi Fe me acompañaba.

Ya transcurrieron más de dos años de esto y las dos estamos muy bien.

Mi sencillo pero profundo mensaje es para aquél, que lea este testimonio y esté en condiciones iguales a las mías, que no dude, que lo haga. La felicidad y la paz interior que se sienten, no se compara con nada.

 

 
Silvia y María Inés juntas

Publicado con permiso

Laboratorios GadorHOME | CONTACTO | LEGAL
Copyright © 2014 - Gador S.A. All rights reserved. | Fuente: Transplant Experience (con permiso)